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Psicología del apego

¿Conoces el significado de lo que se denomina como apego?

Al apego seguramente lo identifiques rápidamente como un vínculo a nivel afectivo que no es más que una necesidad humana. Así por ejemplo, son incontables los estudios que a nivel de psicología, explican la relación que tienen sin ir más lejos los bebés con respecto a sus madres, siendo una expresión de apego positiva en este caso. No obstante, no siempre el apego es positivo y cuando se experimenta en exceso, puede llegar a convertirse en un serio problema para el individuo.

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¿Por qué el apego puede resultar nocivo para tu salud emocional?

Si bien es cierto que el apego puede constituir un aliado enorme ante multitud de circunstancias, en otros escenarios bien diferentes puede no serlo. De hecho, en el caso de las personas adultas, suele ser interpretado como una carencia emotiva de elevado riesgo para su salud emocional.

Si prestas atención al ejemplo de los niños pequeños, suelen generalmente buscar cuestiones tan importantes para ellos como la propia sensación de seguridad que pueden encontrar al lado de sus madres. Sin embargo, lo que entendemos como una necesidad básica, el apego, en el caso de los más pequeños, no tiene por qué serlo en personas de edad adulta, sino más bien todo lo contrario.

Las personas adultas que generalmente, sufren del denominado como virus del apego, lo padecen porque son incapaces de afrontar los distintos riesgos que se derivan de la necesidad de vivir en sociedad, poseen fuertes creencias a nivel de dependencia y es como consecuencia de esta dependencia, que son incapaces de afrontar el mañana sin miedo. De tal modo que, lo que en el caso de los niños no es más que una necesidad como sucede con por ejemplo, la vulnerabilidad que frente al mundo tienen y por lo tanto, requieren de sus padres para sentirse protegidos, en el caso de personas adultas supone un importante problema por varias razones, como por ejemplo:

No cuentan con la suficiente autonomía para decidir

Es cierto que los niños pequeños por ejemplo, no pueden tener total autonomía sobre sus actos porque resultaría realmente perjudicial para ellos. Sin embargo, una persona adulta y por lo tanto, madura, si debería tener autonomía conforme a sus decisiones, capacidad de explorar la realidad y también igualmente, afrontar de la mejor manera posible las distintas circunstancias adversas que encontrase durante su camino. Pues bien, cuando no sucede esto, la persona se encuentra ante un apego excesivo que dificulta enormemente su normal inclusión en el mundo y en la realidad de su día a día.

Dependencia excesiva

Todos nosotros somos de una u otra manera dependientes del medio, nuestro entorno, familiares, amigos y así, con otro montón de personas con las que nos relacionamos. Sin embargo, por el mero hecho de cumplir años, tenemos la obligación de disminuir ostensiblemente esa dependencia excesiva que tenemos desde pequeños, para llegar a ser cada vez más independientes. En sí, querer a nuestros seres queridos no es negativo pero depende de ellos excesivamente, terminaría por generar unos vínculos tan estrechos entre aquellas personas y nosotros, que solamente nos limitaría, impidiendo que pudiéramos conquistar la plenitud como personas.

 

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